BENEFICIOS PARA EL FETO DE LA MÚSICA EN EL VIENTRE MATERNO, ¿REALIDAD O MITO?

Efecto MozartExiste la creencia extendida de que poner música (especialmente música clásica) al bebé mientras se encuentra en el vientre materno afecta de manera positiva a su desarrollo intelectual y emocional, pero… ¿tiene alguna base sólida?

Para decepción de todos, lo sentimos, pero la respuesta es que no. Como futuros padres y madres todos queréis lo mejor para vuestro bebé, lo más normal del mundo, pero tened cuidado con las falsas terapias y los caraduras que se lucran aprovechándose de vuestra ilusión por darle lo mejor a vuestro futuro hijo o hija incluso antes de nacer.

En primer lugar, usemos el sentido común. El feto se desarrolla inmerso en líquido amniótico, dentro de la pared del útero, y de ahí hasta el exterior de la tripa de la madre se interponen diferentes tejidos. O sea, el niño está buceando dentro de una piscina, y para llegar a esa piscina hay que atravesar varias colchonetas. No hace ni falta entrar en el tema de cuándo el feto desarrolla la capacidad auditiva, basta con darse cuenta de que cuando buceamos en una piscina la música que haya fuera en ese momento, como mucho, se percibe como un murmullo dentro del agua. En otras palabras, no es que la música sea beneficiosa o no, se trata de que al feto buceador no le va a llegar en forma de música.

La segunda parte es el sustento científico real y la forma interesada de interpretar los resultados experimentales para hacer dinero. Si la Wikipedia está en lo cierto, el concepto Efecto Mozart se acuñó en 1991. Tratando de demostrar su veracidad, en 1993 se hizo un estudio en la Universidad de California-Irvine en el que se comprobó que alumnos de secundaria que habían escuchado previamente una pieza de Mozart tenían mejor rendimiento en una tarea de resolución espacial. Pero eso es todo. El efecto no es permanente ni es patrimonio exclusivo del compositor austriaco, también es reproducible con la música de Blur. Por lo que parece, escuchar música estimula áreas del cerebro que son compartidas con la percepción espacial, esto es, escuchar música sirve como ejercicio de calentamiento para mejorar nuestra competencia en percepción espacial durante unos 15 minutos, pero los experimentos no demuestran nada más. Eso sí, haced una búsqueda por Efecto Mozart, y ya veréis la gran oferta existente para que gastéis vuestro dinero…

Por último, el Institut Marquès de Barcelona afirma en este estudio, que tuvo repercusión en los medios de información generalistas en su momento, “que la única manera de que el feto oiga la música, igual que la escuchamos nosotros, es emitiéndola desde la vagina de la madre. Si emitimos música desde el exterior, a través del abdomen, el feto no la percibe igual”. Por un lado, el estudio corrobora que ponerse unos auriculares en la tripa no sirve de nada, pero, a la vez, afirma que la manera de que el feto perciba la música es introducirse un altavoz en la vagina. Da la casualidad de que la empresa autora del estudio comercializa el altavoz intravaginal Babypod por 149,95 euros. En principio no hay por qué dudar de la veracidad del estudio… ¿o puede que sí?

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